Reconocimiento al Profesor Francisco Grisolía con la distinción Bicentenaria


Conferimiento de la Bicentenaria de la Universidad de Los Andes al Profesor Francisco Grisolía

El día 18 de febrero del 2013 en los espacios del Paraninfo de la Universidad de Los Andes le fue otorgada la Distinción Bicentenaria al Profesor Francisco Grisolía,  como reconocimiento a su trayectoria académica y su lucha en la  creación de la Facultad de Arte de la Universidad de Los Andes.

En el acto,  el Profesor Franco Contreras leyó la Semblanza del Profesor Grisolía, posteriormente el Profesor homenajeado dio su discurso de orden y finalmente, el Rector de la Ilustre Universidad de Los Andes dio  palabras de reconocimiento al Profesor Grisolía por su conferimiento.

Semblanza del Profesor Francisco Grisolía a cargo del Profesor Franco Contreras en la oportunidad del conferimiento de la Distinción Bicentenaria, Mérida 18 de Febrero de 2013.

Por segunda vez  debo decir algo en este hermoso y digno recinto académico. La primera cuando después de una larga lucha, aquí recibió el titulo de competencia en arte, la primera promoción de graduandos de la unidad de artes visuales y diseño ,  UNAVID.  Y ahora para decir algunas palabras sobre nuestro entrañable amigo Francisco Grisolía.

Feliz coincidencia que en ambos momentos acudamos a este paraninfo para celebrar y  honrar nuestras conquistas por el reconocimiento y respeto por los estudios del arte en muestra universidad. Este testimonio de distinción a Francisco Grisolía,  nos toca a todos en el alma ,  nos alegra profundamente porque la universidad va aclarando poco a poco la aun estrecha visión que tiene por los asuntos del arte y del espíritu.

Quisiera ser lo mas sobrio y austero posible, también transparente y claro, pues es la única manera que he encontrado para referirme a Francisco Grisolia. También debería ser breve, lo poquito es generalmente sinónimo de esencia y lo esencial  nos conduce a la verdad suficiente.

Con Francisco Grisolía sucede  un poco lo que pasa con el caracol, que por su silencio y casi imperceptible manera de ser , pareciera que no tiene presencia, menos ahora  en el  escandaloso  mundo  en que vivimos. Pero como  este manso  y pequeño animal, Francisco va dejando su luminosa estela por donde pasa. Que una persona sea sencilla  y justa hoy, es una casualidad, pero que además sea inteligente y sensible una  enorme dificultad. Son pocos, poquísimos  a los que podemos señalar con estas virtudes , estamos rodeados de demagogos y locos por el protagonismo fácil y vacuo y sobre todo por una excepcional insensibilidad por todo aquello que signifique comprender y respetar a los demás. .

No es  un elogio  ni un recurso retórico mió, si digo que si algo encontramos y reconocemos en este amigo , condecorado hoy con la Orden Bicentenaria de la universidad de los Andes, son todas estas virtudes  y otras mas que ya iré mencionando.

Cuando digo esto, lo digo porque tengo la autoridad que me dan mas de cuatro décadas de estar casi todos los días cerca de él, y en aquellos momentos, por cierto muy cortos en que no hemos coincidido, siempre me ha acompañado su sombra.

Francisco Nació en ,  la pequeña población merideña de Jají,  el 4 de septiembre de 1950,   aunque desde muy joven ha vivido siempre en esta ciudad de Mérida.

Apenas adolescente francisco entendió que su ruta de vida estaría marcada por su acercamiento al arte, y  apenas con 14 años ingresa en 1964  a los talleres del Centro Experimental de Arte, CEA,  institución que abrió  la Universidad de los Andes  en 1958,  por iniciativa del Dr. Pedro Rincón Gutiérrez y bajo la responsabilidad del director de cultura de ese momento, el maestro Cesar Rengifo.

Después de cuatro años de estudio en este prestigioso, para la época, centro de enseñanza artística.  Francisco, dado su claro talento, encuentra  una beca del gobierno venezolano para continuar estudios en el exterior. De comienzos de  1969, a finales de 1970, cursa estudios en la Escuela  superior de Artes Plásticas Ernesto de la  Carcova, en Buenos Aires Argentina.

De regreso a nuestro país, Francisco ingresara en 1971 como profesor en el Centro experimental de arte y desde 1975 hasta  1999, como docente en la fac de Arquitectura.

No se asusten, no voy a volver mis palabras una procesión de fechas, voy a correr el riesgo de no ser tan apegado a las normas de lo que generalmente significa un semblante, me voy a escapar por los vericuetos que dejan las fechas y los aportes a la universidad para hablar de ese otro Francisco Grisolia que como el Caracol poco se le conoce y ve. Porque en verdad, aparte  de su  excelente aporte al Arte , a la Universidad y al País, Francisco es una persona distinta, posiblemente especial, entendiendo por una persona especial también contradictoria y controversial. Es decir un ser humano en su plenitud.

Especial por su altísima generosidad, no conozco a nadie tan desprendido para regalar  no solo las cosas que tiene, sino su tiempo, su talento, sus conocimientos y sobre todo lo que mas valora, su tranquilidad, sin esperar   esperar a cambio nada. Especial porque  como todos sabemos Francisco  forjo y comandó todo el proceso para la final aprobación   de la licenciatura en arte y de   de la fac de Arte en la ULA, así como  a la elaboración  y puesta en practica del proyecto de extensión de nuestra facultad en Tovar , sin aspirar cargos de ningún tipo, y sin hacer alarde de tan larga y digna labor. A Francisco no le gusta figurar.

Especial porque tiene la capacidad extraña de tener amigos a quienes respeta y trata con dignidad, desde los mas cultivados académicamente, hasta aquellos que apenas saben leer. Por largos años recibió en su casa de la loma, casi todas las tardes a Martín, un campesino de Mucutuy  que por 14 años cuidó una casa vecina .Lisi y yo nos preguntábamos  siempre, ¿ de que será lo que tanto hablan ?. Eso me recuerda una anécdota que el gran poeta español Rafael Aberti contaba  cuando a su regreso del exilio,  un día  pasó toda la tarde hablando con Picasso. A la salida un gran número de periodistas le preguntaron a Alberti, con gran curiosidad, de que temas interesantes habían hablado. Alberti les respondió:  hablamos  solo apendejadas , hablar de cosas interesantes es terriblemente aburrido y fastidioso  .Pero hay que ser como Picasso, Alberti o Francisco, para que las pendejadas  sean importantes para vivir. Lástima que el hombre, digo yo pensando en las tardes de Francisco y Martín, no se quedó para siempre en el monte hablando tonterías, no tendríamos un ser humano tan atormentado ni estaría yo aquí con este susto

Como hijo, hermano y tío, Francisco nunca baja la vista ni el interés por lo que pasa en su entorno familiar, igual que para  el arte en la universidad   , para su familia es el  hombro  que mas empuja, el motor que  mueve a casi todos, el ojo que no duerme. Ya recientemente como apasionado abuelo político, debe tener en gran confusión a Matias, su nieto , pues Francisco en vez de abuelo le debe parecer  un inexplicable hermano mayor.

Una persona así, sencillamente humana es imposible que no hubiera participado en aquel  ideal  fantástico  y por fantástico utópico  de la izquierda venezolana y latinoamericana que apartir de los años sesenta estremeció nuestros sueños. Francisco , como miles de jóvenes participo activamente en la militancia política de izquierda, no solo en nuestro pais. En el año 70 ,  fue puesto preso durante tres meses en la tristemente celebre cárcel de Villade Voto, en Buenos Aires, bajo el gobierno dictatirioal de  Unganía.                       .

Dada su honestidad y sobre todo agudo sentido critico  y  su negado interés por cargos y prebendas, hoy esta lejos de toda militancia política partidista, aunque en nada ha cambiado su concepción de justicia.

Como Profesor , francisco no solo tiene la capacidad de una paciencia casi infinita ,   su responsabilidad   dedicación  y consideración con los alumnos lo convierten en parte de ese grupo de profesores , hoy casi extintos en la institución, que por encima de intereses mezquinos de verdad aman a la universidad. . Un botón para lo que digo, en los cuatro años y medio de impartir clases en Tovar, todos los lunes y martes de cada semana, Francisco, solo no asistió   a dos clases, en ambos momentos de manera justificada.

Como creador plástico  Francisco pudiéramos decir, sin caer en vanas alabanzas es un excelente artista. Desde muy joven su singular talento, sobre todo como dibujante fue reconocido por las más expertas miradas. Con apenas 17 años de edad  fue galardonado  con el primer premio en dibujo en el 27 salón Arturo Michelena , la mas prestigiosa cita del arte nacional. También  fue premiado en el 4to salón de arte de la Universidad Central de Venezuela en 1968, Dos veces gano el  Primer premio de dibujo , una vez el  primer premio de pintura  y el gran premio de arte  en los concursos convocados por la asociación de profesores de la Universidad de Los Andes (APULA) en los años1986 ,  1996 , 2001 y 2004  respectivamente. En 1999 adquiere el primer premio de dibujo en el salón de arte de la UCV.  Si a todos estos reconocimientos agregamos 14 exposiciones individuales, de ellas tres en el exterior y un número considerable de muestras colectivas  tenemos un  claro ejemplo de su empeño por el trabajo plástico.

Las opiniones de Francisco en las innumerables veces que ha sido jurado o en las repetidas oportunidades que lo he escuchado hablar de arte, no solo muestran su exactos conocimientos históricos y bibliográficos sino un aspecto curioso y de vital importancia que solo poseen algunos pocos , puesto que no está  en los libros, sino en la experiencia y en la vida. Me refiero a su capacidad intuitiva y sensible para ver en el hecho creativo en general, las presencias fantasmales de lo misterioso de la creación, que hacen del arte una de las manifestaciones humanas más complejas y difíciles  de comprender sentir y sobre todo disfrutar. Su mirada no se queda en la superficie, penetra al fondo de la cosa , y del fondo, no de lo que aparentamos ver , es de lo que francisco habla.

Siempre he creído que hay obras sin artistas pero también Artistas sin obras. No basta con solo la obra para llegar a considerar que una persona  a escalado esas alturas del arte y llamarla  creador. Aparte de la obra se necesita  una vida que sea parte del arte también, siempre he dicho que obra y autor son una misma cosa que no son dos. Francisco con su vida muestra  que es un verdadero creador.

En él concuerdan esas dos condiciones donde  vida y obra conviven   sin separación. Porque la obra de arte no es otra cosa  que una pequeña parte de la vida del creador. Siempre he pensado que la poesía es la más alta expresión creativa  del ser humano, y que todas las demás manifestaciones artísticas deberían aspirar a ese encuentro del hombre con dios, con la verdad. No tiene otro interés el arte, a mi entender, que permitir elevar al hombre para decir con palabras , colores o cualquier otro material algo cuando  en las  alturas se cree convierte en un ser superior.

Aunque la obra de Francisco es modesta en producción, hecho contradictorio con su enorme talento y sobre todo facilidad, tiene una buena parte de eso que creo yo la obra debe compartir con la poesía: su desinterés por lo económico,   por utilizar la obra  como medio para alcanzar  fines distintos  .Nadie vive de la poesía, los poetas viven para la poesía, Francisco nunca sabe cuanto vale su obra, porque como el mismo lo ha dicho jamás la hace pensando en un precio. Gran parte de su obra la ha regalado, otra se a perdido  y  una parte sustancial esta   guardada  en su casa.

Quisiera  decir  que parte de este abandono se debe, porque nos sucede a muchos, al panorama sombrío en el que vivimos donde el mas sencillo y elemental  catalogo, único testimonio que al final le queda al artista de la muestra, ahora es una tarea bochornosa y difícil  de realizar, aparte del abandono en que se encuentran la mayoría de los centros  de exposiciones del país.

No quería dejar de mencionar antes de terminar, el tipo de líder que es Francisco : casi todo el mundo lo consulta, no solo para cuestiones académicas y artísticas, que seria lo normal,  sino para construir casas , para el impuesto, para pleitos de enamorados  para reparar daños eléctricos, para comprar carros , para lo que sea, con la curiosa peculiaridad  que todos salen contentos  después de hablar con él. Pero lo notable  de este singular oficio de guía  es que Francisco jamás levanta la voz, nunca gesticula para amedrentar , ni irrespeta  a nadie imponiendo sus opiniones , mas bien con atención serena oye a  todos.

Este bonito acto, no solo ilumina nuestra oficio  y vida, sino que coloca a la universidad, como ya antes  dije ,un poco mas lejos de  quienes dentro de ella siguen pensando que el arte es adorno y pasatiempo.

Como pueden apreciar soy una persona de suerte, sobre todo ahora que Francisco y Lisi son mis vecinos, porque Lisi aunque  es distinta  a Francisco, en el fondo es igual. Son como la música de Bali que siendo siempre la misma, nunca se repite.

Por último quisiera agradecer  a la Facultad por haberme encomendado estas palabras

Gracias Francisco. Gracias a ustedes.



Discurso pronunciado por el profesor Francisco Grisolía Dávila,  en el Paraninfo, el 18 de febrero de 2013, con motivo de recibir de la Universidad de Los Andes la Distinción Bicentenaria.

Profesor Mario Bonucci, Rector. Vicerrectores y Secretario de esta querida e ilustre Universidad de Los Andes. Profesora Nory Pereira, Decana Facultad de Arte. Profesor José Prado, Coordinador General de  Extensión Universitaria Valle del Mocotíes.  Profesores Directores de Escuelas.  Jefes de Departamento. Coordinadores. Profesores todos. Trabajadores, estudiantes, familiares y amigos. Buenas tardes y gracias por estar aquí.

Debo agradecer a quienes promovieron y respaldaron que se me otorgara este reconocimiento.   A quienes lo propusieron: Profesora Decana Nory Pereira y Consejo de la Facultad de Arte. Profesor José Prado Coordinador y Consejo de la Extensión Universitaria de Tovar. Y agradecer al Rector, Miembros del Equipo Rectoral  y  demás integrantes del Consejo Universitario por haber aprobado esta Distinción Bicentenaria, cuyo alto valor conozco, y que  hoy recibo   con una mezcla de humildad  y orgullo.

Me voy a permitir echar un cuentico que explica en parte mi presencia aquí.  Un día, al salir de la escuela donde terminaba el 6to. Grado, bajaba yo, con un compañero de curso, Jaime Colmenares, que por cierto llegó a ser mi mejor amigo de esos años y quien tuvo un destino injusto que algunos de ustedes conocen.  Bajábamos por la av. Bolívar y al llegar  casi a  la esquina con calle Cerrada, vimos abierta una casa donde un cartel  colgado en el portón  invitaba a una exposición de arte.

Nos emocionó ver  las obras colgadas en las paredes, pinturas y dibujos. Creo que para un joven de hoy la impresión no hubiera sido de tal magnitud; pero para aquellos tiempos en donde la información que recibía un muchacho, era una fracción muy pequeña comparada con la que recibe hoy en día, encontrarse con aquello, tenía que ser un hecho espectacular, como en efecto para nosotros lo fue. Nos conmovió que hubiera gente capaz de hacer esas cosas. Nos pareció que esa habilidad para representar con cierta precisión; paisajes, retratos y bodegones era producto de poderes cercanos a la magia.

Se nos informó que esa era la Escuela de Artes Plásticas, y que dependía de la extensión cultural de la universidad.  Se nos dijo que allí, además de cursos libres en horario nocturno, se podía seguir en horario diurno, estudios regulares de bachillerato, conjuntamente con el aprendizaje de técnicas artísticas en talleres.  Entusiasmados con semejante descubrimiento y atrapados por la oferta,  planteamos a nuestras madres el deseo de iniciar los estudios de bachillerato allí, y lo logramos.

Hago este relato por lo que ese día significó para mí. En  aquel instante, en ese lugar me asomé por primera vez,  simultáneamente, a esto de arte y  universidad que vueltos un universo, desde ese momento, definió mi futuro.

Desde ese día, el camino que me ha hilvanado el destino ha sido tal vez, impreciso, enmarañado y a veces ruidoso; pero  sin duda, apasionante y gratificante. Centro Experimental de Arte,  Buenos Aires,  grupo mazorca,  Facultad de Arquitectura, Asociación de Profesores, Centro Universitario de Arte, Facultad de Arte, Extensión Universitaria del Valle de Mocotíes.

Pienso que el gesto que ha tenido con tanta generosidad la universidad, para aprobar este homenaje, no solo expresa un reconocimiento a los méritos que se ha considerado tengo.  Lo quiero interpretar, como un estimulo  que a través mío la Universidad le hace a la comunidad  de la Facultad de Arte.

Si yo pudiera recibir esta distinción con una mano y fraccionarla o multiplicarla, para repartirla con la otra, lo haría  con sumo gusto. Como esto no es posible, entonces la acojo con el corazón y desde el corazón de mi corazón la comparto.

Y cuando digo la comparto, me refiero a  mi voluntad de reconocer  a todos los que  han trabajado en las tareas por las cuales hoy nuestra universidad me está gratificando. Tengo  presente  a quienes desde afuera y desde adentro han laborado estos años para abrir caminos.  A quienes estimularon con su respaldo.  A los que ayudaron en el diseño e implementación de tácticas y estrategias para tramitar los apoyos requeridos. A los que confiando en nosotros tomaron decisiones para aprobar.  Y  a quienes ahora,  ya en  escenarios reales, están ahí cristalizando, forjando, desarrollando y consolidando lo que fueron sueños.

El origen de esta facultad se remonta a más de cincuenta años, cuando bajo la Dirección de los artistas Cesar Rengifo,  Regulo Pérez, Ana María Merayo, Ildemaro Mujica y quienes trabajaron en el área de Música, se iniciaron en la Universidad cursos en varias disciplinas del arte que con los  años evolucionaron. Con la elaboración, presentación y aprobación de proyectos, ahora  en los años recientes se transformaron en licenciaturas, que en una primera etapa  fueron acogidas por la facultad de arquitectura.

Hoy tenemos  Facultad, sobre todo por la construcción de quienes formaron y forman  parte de esta comunidad, pero también, debemos reconocerlo, por el apoyo de quienes en la universidad han sido nuestros amigos, y por la solidaridad  recibida de los amigos de nuestros amigos, quienes entendieron la significación que esta facultad tendría para la universidad.

Y de verdad que si lo pensamos más, debemos reconocer que incluso para llegar aquí, también intervinieron nuestros contrarios y sus amigos, y digo esto, porque la desconfianza, el desprecio y el maltrato, del cual muchas veces esta comunidad fue víctima, nos obligó a empujar para acá, con más fuerza y determinación.

Debemos felicitarnos todos, de tener por fin, aquí en nuestra universidad, esta morada enamorada del arte, que ahora sobre todo tiene el amplio espacio académico y la autonomía necesaria para crecer y  sobre todo para volar, en esta hermosa  mezcla que resulta de  la libertad creativa y a la vez el exigente rigor de la creación artística.

Como se entenderá no es el momento para narrar una historia, que por el tiempo, los actores, los productos, los tramites, los resultados y las anécdotas, requiere de horas. Pero sí es inexcusable para mí,  al menos hacer unos brevísimos  comentarios para dejar evidencia de algunas personas que estuvieron acompañando los proyectos.

Primero menciono a quienes ayudaron desde afuera, y a los miembros de la Comisión designada para el Proyecto de Licenciatura en Artes Visuales y Diseño Grafico, que fueron solo algunos de quienes  estuvieron ahí presentes,  aportando elementos para su creación, el impulso de la idea,  la elaboración de los proyectos curriculares y en el apoyo y la tramitación para su aprobación e implementación.

Sergio Muñoz Lagos desde Plandes, creo, que el primer universitario que desde un lugar bien importante inició la siembra de la idea y con sensibilidad, claridad y  generosidad nos acompañó con su experticia. Ronald Skinner quien con entusiasmo nos siguió, en el traslado desde la Facultad de Arquitectura hasta la Unidad de Artes Visuales y Diseño, para sumarnos al movimiento sonoro que ya estaba sembrado allí. El profesor Humberto Cárdenas,  que desinteresadamente se integrò días y días a trabajar con nosotros en la elaboración de los planes de estudio. Julio Cesar Tallaferro aliado incondicional desde su responsabilidad como Director de Cultura de la Universidad. Bernardo Moncada como Director del CUDA ayudando y empujando para establecer las condiciones necesarias en la transición. Carlos García, decano de la Facultad de Arquitectura de esos años;  audaz, receptivo y visionario que nos respaldó decididamente y sin reserva. Profesor Andrés García quien desde la Universidad del Zulia se erigió como aliado nuestro para impulsar el proyecto.   Finalmente  recordar al profesor Manlio Sardi, Coordinador de Evaluación de Proyectos Curriculares  del Consejo Nacional de Universidades, quien se emocionó con la idea e hizo lo necesario para agilizar su aprobación esa instancia.

Pienso además en  los profesores de la UNAVID que de alguna manera trabajaron con el aporte de sus experiencias en la elaboración de perfiles y contenidos, y en ayudar con los trámites para lograr objetivos. En José Montenegro y su dedicación excepcional con ya casi cincuenta años enseñando y motivando y en Franco Contreras que desde que fue Director de la UNAVID ha estado todo el trayecto motivando, avivando y aportando trabajo con verdadera pasión. En los que formaron la Comisión Redactora:  Lisi, compañera querida, reflexiva, hábil negociadora. Berta planificadora y súper organizada y  Yuly, sagaz y  perseverante, que además debieron hacer la tediosa ordenación y transcripción de los proyectos, de acuerdo las Normas establecidas por OPSU. Recuerdo a Irina Dendiuk y Dagmara Piñero coordinadoras de los Proyectos de Licenciatura en Actuación y Música. Debo resaltar que estas fueron las primeras Carreras de Artes Visuales y de Diseño Gráfico en el país.

Luego años después, como algunos ya lo teníamos previsto desde mucho antes, vino el  empeño para crear la Facultad,  que increíblemente resultó un camino relativamente fácil y corto. Por razones de tiempo, voy a mencionar solo  a  los miembros de la Comisión redactora.  Rocco (máquina de arrojar ideas)  que estuvo motivando, redactando y organizando. Berta Silvester,  Luis Matheus , Karin Alcala, presentes cimentando también.  A Nataly Dal Pozzo  y   a  Lisi,  que además de estar presentes en la elaboración del proyecto, hicieron los contactos en   Caracas,  para     tramitar en la OPSU y en el Consejo Nacional de Universidades la aprobación de la Facultad, con un resultado increíblemente exitoso, en muy difíciles circunstancias.

En realidad la mayor  dificultad se presentó con la Facultad de Arquitectura, que ya incluso con la incorporación de las nuevas Carreras había cambiado el nombre por Facultad de Arquitectura y Arte. Se opuso a nuestro desprendimiento, creo que en el fondo,  más que por razones conceptuales, por las obvias implicaciones, sobre todo de merma de matrícula y recursos.  Era previsible un divorcio difícil. Pero final con la aprobación por parte del CNU de la Facultad de Arte,  el divorcio fue inevitable.

Luego vino la necesidad de separar bienes, que estimábamos  sería un asunto aun más conflictivo. Para ello el Consejo Universitario designó una Comisión integrada por: María Ofelia, Decana de Arquitectura, yo en representación de los intereses de la nueva Facultad de Arte y para Coordinarla, el Vicerrector Administrativo de la época, que por cierto era el Profesor Bonucci. Sorprendentemente lo que se asomaba para mí, como días de prolongadas discusiones, pues implicaba  asuntos de transferencia de profesores, empleados, obreros, equipo, mobiliario y presupuesto, gracias a la capacidad de intermediación y a los aportes del profesor Mario, se resolvió en apenas dos reuniones de trabajo. Así y con nuestra propuesta y posterior aprobación para que  la Profesora Nory asumiera como Decana, nació la Facultad de esta Universidad. La primera Facultad de Arte de este país.

En lo que se refiere a la Extensión Universitaria del Valle del Mocotíes, mención especial quiero hacer de Nory,  promotora entusiasta de la idea de incorporar en esto, la Carrera de Artes Visuales. Gracias  Decana, por haber confiado en mí para representar a la facultad en la Comisión que redactó el Proyecto y por además, postularme luego para Coordinar la Extensión. Con su apoyo decidido la Facultad fue pionera en crear las bases e iniciar el funcionamiento de la Extensión. Aquí hago un reconocimiento muy sentido a Franco y Antonio Eduardo que con emoción, absoluta responsabilidad y pasión, reconocida por compañeros y estudiantes, acompañaron los primeros cuatro años de construcción y docencia.

Al Profesor José Prado, quien ha estado al frente, luchando para desarrollar aquello, casi sin nada; sorteando día a día las enormes dificultades debido a la difícil situación por  escasez de recursos, consecuencia de la ya habitual restricción presupuestaria hecha a la Universidad.

Una palabra de aliento solidario a los amigos profes, que resueltos a sembrar conocimientos,  todas las semanas viajan a Tovar, más que por la carretera de asfalto, por la autopista de los sueños. Gracias  a empleados y amigos de la Extensión y a los pobladores de Tovar, representados en Iván Vivas y  Martin Morales, por la solidaridad, el afecto y el acompañamiento que siempre demostraron con nosotros.

Finalmente tomo dos minutitos para saludar a mi querida familia, a los que están aquí y a los que no estando presentes, también lo están. A mi madre querida, quien con sus 85 años de edad ya no puede asistir a esta cosas. Una oración para mi  hermano Iván, que hace poco más de cuatro meses, una tarde pidió ayuda, para en silla de ruedas, y ya sin fuerza en la voz, ir a dar lo que sin sospechar, ni él ni nosotros, sería su última clase de Derecho en la Universidad Católica. A toda mi familia, pues, un abrazo grande.

Reitero mi profundo agradecimiento, a la Universidad toda, a sus autoridades, especialmente a Nory.  A los estudiantes que son a fin de cuentas la razón y la motivación de todo esto. A los empleados a quienes dignamente veo representados en el trabajo de la Sra. Gladys  Araque. A Rosario por estar pendiente de la organización de este Acto. A  amigos, y a todos los que han venido hoy a acompañar y a compartir conmigo tan especial momento.

Viva  esta  Universidad plural, autónoma y creadora,

¡VIVA LA ULA!

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